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Nota de prensa: Los hijos e hijas de personas LGTBI son miembros de pleno derecho del colectivo LGTBI2017
14
Feb

Nota de prensa: Los hijos e hijas de personas LGTBI son miembros de pleno derecho del colectivo LGTBI

A continuación reproducimos íntegramente la nota de prensa remitida a Universo Gay por FELGTB con fecha 12 de Febrero de 2017.

Por Universo Gay


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Desde que en julio de 2005 se modificara el Código Civil en materia de matrimonio y se diera legitimidad a las uniones entre personas del mismo sexo y cobertura legal a los hijos e hijas de éstos, se ha abierto un panorama nuevo en la concepción de la familia en este país. Sin embargo, siguen siendo necesarias leyes, normas, reglamentos y disposiciones que hagan posible que las hijas e hijos de las personas LGTBI tengan, en la práctica, los mismos derechos y oportunidades que el conjunto de los españoles.

El hecho de la familia homoparental

Las familias homoparentales (o familias LGTBI, la nomenclatura aún no concita unanimidad, pero siempre referido a personas LGTBI con hijos o hijas) presentan una serie de peculiaridades que tienen que ser reconocidas por el conjunto de la sociedad con el único fin de proteger a los menores de edad.

“Nuestros hijos e hijas son los únicos miembros del colectivo LGTBI que no tienen que ser necesariamente gais, lesbianas, trasnsexuales….”

“Nuestras hijas e hijos son los integrantes de menor edad del colectivo LGTBI, grupo al que se incorporan desde el momento en que nacen o son entregados en adopción o acogimiento.”

“Nuestros hijos e hijas se convierten obligatoriamente en activistas LGTBI desde su nacimiento, adopción o acogimiento. Para ellas y ellos no está disponible la posibilidad de decidir sobre su visibilidad, su “salida del armario” es automática. Desde el primer momento tienen que afrontar que tienen dos papás, dos mamás o, el que caso de pertenecer a una familia monoparental, que sus progenitores son lesbianas, gais, transexuales, bisexuales o intersexuales.”

Son las singularidades de estos menores las que obligan a que su protección sea máxima, las que motivan el trabajo de las entidades LGTBI y las que justifican los cambios que desde estas entidades se demandan para que se introduzcan en las diferentes normativas autonómicas y estatales que garantizan los derechos de las personas LGTBI y persiguen la erradicación la LGTBIfobia.

Especialmente necesaria es la protección de estos niños y niñas en el sistema educativo. Desde la convicción de que las relaciones entre familia y escuela, los dos principales contextos de socialización de los menores a partir de los 3 años, deben basarse en el reconocimiento y respeto mutuo, son imprescindibles acciones concretas que reflejen la diversidad que pueblan las aulas.

“Nuestros hijos e hijas necesitan que el sistema educativo refleje la diversidad de estructuras familiares que existen en la sociedad actual, ya que actualmente sólo encuentran en las aulas referencias del modelo de familia nuclear o clásica, especialmente en los libros de textos, que obvian a nuestras familias, con el consiguiente perjuicio que esto conlleva en su desarrollo.”

Protección y promoción de las familias homoparentales

Ley 13/2005, de 1 de julio, por la que se modifica el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio, culminó uno de los procesos de cambio social más importantes que España ha protagonizado en las últimas décadas, el referido a las familias: su forma de construcción, los miembros que la integran, los roles que desempeñan o la dinámica de relaciones que se dan entre ellos. De todas estas variaciones, las más complejas, debido a su heterogeneidad, son las relacionadas con la estructura familiar.

La ley de divorcio de 1981 posibilitó la legitimación de las rupturas matrimoniales, y por tanto, a la existencia de familias binucleares, con niños y niñas que conviven con su progenitores por separado y alternativamente, así como a las familias combinadas o reconstituidas, fruto de segundas uniones. Las legislaciones en materia de reproducción asistida y de adopción, de finales de la década de los 80 del siglo pasado, dieron paso a nuevas vías para tener hijos en solitario tanto por mujeres como por hombres. Por último, la modificación del Código Civil en materia de matrimonio en 2005 dotó de legitimidad a las parejas de gays, lesbianas y transexuales, al tiempo que permitió regular la relación de ambos miembros de la pareja con los hijos habidos en común.

Hace ahora 11 años que todos los ciudadanos y ciudadanas españoles culminaron el proceso de democrático de consecución de derechos. Con la ley del matrimonio igualitario, gais, lesbianas, transexuales e intersexuales se igualaron al resto de sus conciudadanos; desde el inicio de la democracia tenían las mismas obligaciones, ahora, por fin, tenían los mismos derechos.

Hace sólo 30 años la mayor parte de los niños y niñas convivían con sus padres biológicos (familia tradicional o nuclear), sin embargo, en la actualidad, las posibilidades de agrupación familiar son más numerosas: familias de un solo progenitor (monoparentales), con hijos de uniones anteriores y nuevas parejas (reconstituidas), con progenitores del mismo sexo (homoparentales), con hijos adoptados o en acogimiento (adoptiva o acogedora), con progenitores que han roto el vínculo matrimonial (familia de padres separados o divorciados) y aquellas en la que al menos uno de sus miembros es de otra raza (multiétnicas).

España fue el segundo país en el mundo en dar cobertura legal las familias homoparentales (una realidad que ya existía), ya que la reforma del Código Civil no sólo posibilitó el matrimonio sino la adopción de menores por parte de estas nuevas unidades familiares.

La Ley 13/2005 introdujo en el ordenamiento jurídico español el matrimonio entre personas del mismo sexo, con plenitud de igualdad, superando con ello la concepción tradicional de la diferencia de sexos como uno de los fundamentos del reconocimiento legal de la institución matrimonial.

Pero la consecución de estos derechos legales no ha supuesto una aplicación inmediata a la vida cotidiana de las familias homoparentales, que se ven envueltas en un halo de inseguridad debido a la inacción normativa y reglamentaria por parte de las diferentes administraciones, que les impiden desarrollar con normalidad su vida como el resto de familias.

Son necesarias leyes generalistas de carácter nacional y autonómico que protejan y ahonden en los derechos del colectivo LGTBI en materias relacionadas con la igualdad social, la no discriminación, la salud, la familia, la educación, el trabajo, la juventud, la cultura, el deporte y la comunicación.

Además, son imprescindibles otros desarrollos legislativos que permitan la inscripción de forma automática de los hijos nacidos de parejas lesbianas, con independencia de si están casadas o no; la gratuidad de los tratamientos de fertilidad dentro del sistema de la Seguridad Social para todas las mujeres, independientemente de su condición civil o sexual; el reconocimiento legal de las familias homoparentales en todos los países de la Unión Europea para garantizar sus derechos; el reconocimiento efectivo y las garantías legales para todos los menores nacidos a través de la gestación subrogada; y que el sistema educativo reconozca, refleje y difunda entre el alumnado la diversidad familiar existente en la sociedad actual.

Según los datos extraídos del Censo de población de 2011, en ese momento había en España 21.762 matrimonios entre personas del mismo sexo (14.009 de gais y 7.663 de lesbianas) y 3.366 hijos e hijas producto de estas unidades familiares. Esta cifra ha aumentado significativamente en los últimos 5 años y es estos menores a quienes nos referimos, defendemos y potenciamos.

Las leyes LGTBI

Las diferentes normas autonómicas de protección al colectivo de personas LGTBI (Galicia, Cataluña, Madrid, Murcia y Extremadura) que se han ido aprobando en los últimos años, así como las que están en trámite parlamentario, presentan a los hijos e hijas de las familias homoparentales en una situación de inferioridad frente a los otros menores que conforman el colectivo, los menores LGTBI. En ambos casos se trata de menores que necesitan de la máxima protección frente a la realidad de lgtbifobia que aún se percibe y se sufre en la sociedad española.

Los hijos e hijas de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales son objeto una de las mayores presiones contra los derechos humanos del colectivo, sobre todo desde los sectores ultraconservadores que esgrimen la denominada “ideología de género”. Por ello hay que tener presente en los próximos actos legislativos un blindaje de sus derechos que sólo puede materializarse si estos menores pasan automáticamente a considerarse miembros del colectivo LGTBI y no familia de las personas LGTBI.

Las hijas e hijos de personas LGTBI son miembros de pleno derecho de la colectivo LGTBI

Desde esta Federación sabemos que uno de las consecuencias más plenas del matrimonio igualitario en el estado español es la existencia de las hijas e y hijos de las personas LGTBI. Por ello, asumimos como parte de nuestro ideario y de nuestro trabajo cotidiano que las hijas e hijos de personas LGTBI son miembros de pleno derecho del colectivo LGTBI hasta su mayoría de edad, lo que trasladamos a las autoridades estatales y autonómicas para que se tenga en consideración en las políticas en defensa del colectivo LGTBI y en los desarrollos normativos que afecten a este colectivo.

Así mismo, solicitamos a las entidades que conforman la FELGTB que interioricen este concepto, que lo hagan suyo y que en el desarrollo cotidiano de sus acciones y actividades tengan presente la situación de unas niñas y unos niños que son la expresión más bella de la igualdad de derechos por la que tanto ha luchado nuestro colectivo, unos derechos que, mas pronto que tarde, no solo serán derechos legales sino que se traducirán en derechos reales.



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